Vender semillas de brócoli no es la forma más inteligente de volverte rico rápidamente.
En octubre, la policía de la Unidad de Delitos Rurales del Departamento del Alguacil del Condado de San Luis Obispo respondió a una alerta que advertía que algunas propiedades de alto valor y denunciadas como robadas poco tiempo antes, había reaparecido a la venta en redes sociales. Aparentemente, la mercancía llegó hasta Facebook.
Los detectives se pusieron en contacto con el vendedor para concertar una compra y, al llegar, inspeccionaron los productos y arrestaron a la culpable, Blanca Paz Trejo (21), de Santa María, bajo sospecha de un cargo criminal por recibir propiedad robada.
¿Su presunto crimen? Intentar vender 22.750 dólares en semillas robadas de brócoli de producción comercial usando un nombre falso.
Trejo, ex empleada de Growers Transplanting Inc., en Nipomo, poseía 47 bolsas de las preciadas semillas que fueron robadas el 3 de octubre, según Tony Cipolla, funcionario de información pública del Departamento del Sheriff del Condado de San Luis Obispo.
Cipolla dijo que Paz intentó vender cada bolsa por 40 dólares, mucho menos que su valor real. El robo agrícola no es algo inaudito en la costa central rural de California, pero Cipolla dijo que este podría ser uno de los casos más inusuales que ha visto.
No está claro exactamente qué tipo de semillas se recuperaron. Una mujer de Growers Transplanting, con sede en Salinas —quien pidió permanecer en anonimato— dijo que parte del negocio de la empresa consiste en vender plantas cultivadas a partir de semillas y que el supuesto robo fue «presentado» a la compañía de seguros. Pero resulta que no era cualquier tipo de semillas de brócoli. Son marca Seminis, la cual es una empresa de Monsanto, uno de los mayores productores de pesticidas y semillas transgénicas del mundo.
Según su sitio web, Seminis es el «mayor desarrollador y comercializador mundial de semillas vegetales para cultivos en campo abierto» y vende una amplia variedad de semillas de brócoli. Los tipos BC1611, «Ironman», y SV1822BL se describen como «vigorosos», «de alta producción» o «de alto rendimiento».
Wong dijo que por lo general tardan alrededor de diez años —más o menos— desde el desarrollo de la semilla hasta la viabilidad comercial. Wong dijo que el precio no tiene nada que ver con la modificación genética y mucho menos con la propiedad intelectual, sino con el trabajo y los recursos detrás de su producción.
«Pasan por muchas manos», dijo Wong, quien subrayó todo el esfuerzo, el agua y el tiempo utilizados a lo largo de todo el proceso de desarrollo. «Nuestro trabajo es mejorar la planta para que usted, como consumidor, obtenga los nutrientes que desea y el productor obtenga la planta que desea».
Gran parte del negocio de las semillas en el estado dorado gira en torno a la biofortificación, relacionada con la cría selectiva y, según la Asociación de Semillas de California, es una «forma potencialmente rentable y sustentable para aumentar el valor nutricional de un cultivo».
El brócoli es un producto básico en California. La cosecha se cultiva durante todo el año y es un elemento común a la vista (y al olfato) a lo largo de la costa central, donde los campos llenos de trabajadores a menudo se cruzan entre los paisajes suburbanos. La verdura estaba entre los 20 principales productos agrícolas del estado de 2013 a 2015, según informó la revisión de estadísticas agrícolas 2015-2016 de California.
Y de acuerdo con el informe estatal sobre las exportaciones agrícolas del mismo año, California exporta anualmente alrededor de 113 millones de dólares en brócoli a países como Canadá y Japón.
Caire Wineman, vocera de la Asociación Grower-Shipper de los condados de Santa Bárbara y San Luis Obispo, dijo que los productores de brócoli de California compiten ferozmente con los de otras regiones agrícolas, como México, y que los consumidores a menudo no se dan cuenta del costo oculto que tienen cultivos como el brócoli.
Además de ser un cultivo que requiere mucha mano de obra, Wineman dijo que el valor de la tierra a menudo afecta el margen de ganancia de los agricultores, quienes están reacios a traspasar el costo a los consumidores. Wineman cree que debemos ser más conscientes de esto al comprar productos en la tienda.
«Creo que deberíamos estar agradecidos por la seguridad alimentaria y tendríamos que ser conscientes sobre aquellos que no la tienen y reconocer que conlleva mucho trabajo», dijo Wineman.
Y, si vas a vender semillas por varios miles de dólares en internet, es posible que quieras probar un mercado diferente al de tus amigos de Facebook.