La auténtica sangría y su historia según Raúl Magraner

Para preparar una buena sangría casera necesitamos buen producto, nada del peor vino que haya en el super, y no dejo este tema al azar, existen multitud de preparaciones y variantes. Es una bebida muy popular en España y desde hace unos años en muchos países latinoamericanos, podemos decir que está de moda. Su sabor gusta a casi todo el mundo, aunque no te guste el vino. En los Estados Unidos, por ejemplo, su historia se remonta a la Exposición Mundial de 1964 en Nueva York. Allí el pabellón español comenzó a ofrecerla a los visitantes y desde entonces los norteamericanos la sumaron a su lista de bebidas favoritas.

En la historia de la sangría vemos cómo de ser un simple vino especiado pasó a convertirse en esta deliciosa bebida a base de vino tinto y frutas frescas que es altamente apreciada en todos los países del mundo.

Orígenes del vino especiado

En la Roma antigua era muy común beber vino en lugar de agua, ya que el alcohol mataba los gérmenes frecuentes en el agua contaminada de la época.

Esta costumbre se fue expandiendo por el resto de Europa, incluyendo la península ibérica, donde empezó a llamársele sangría al vino tinto por su coloración roja.

Los primeros griegos y romanos mezclaron su vino con azúcar, especias y todo lo que tenía a mano (¿suena familiar?). Se llamaba “grog o hippocras“, y a veces se calentaba como vino caliente. los romanos agregaron un giro y llamaron a su vino “Conditum Paradoxum”, y una versión de esta receta todavía se vende hoy en día.

EN EL libro de LA cocina romana siglo IV o V d.C. escrito por Apicius detalla la receta, era una mezcla de una parte de vino y una parte de miel que se hervía y luego se reducía. A la mezcla se agregó pimienta, laurel, azafrán y dátiles.

 Hipócras es probablemente el ancestro común tanto de la sangría como del vino caliente, y se bebía en todas partes porque el agua estaba llena de bacterias y no era segura para beber. Un toque de alcohol hizo que el líquido fuera bebible, y mezclar el vino disegado le dio sabor.

Pero en los años 700, el negocio del vino español, y por extensión el negocio de la sangría española, flaqueó. Los moros islámicos conquistaron la península en el año 711 d.C. La sangría no regresó hasta que el gobierno de los moros terminó en 1492, y con el regreso del vino regresó la sangría.

El vino caliente realmente despegaba en la Edad Media. Se creía que las especias agregadas hacían que las personas fueran más saludables y también tenían el beneficio de tener un sabor mucho mejor. El vino no era tan bueno en aquel entonces y tampoco se podía beber el agua, tuvieron que lidiar con la Peste Negra, por lo que seguramente necesitaban una bebida alternativa.

Hay muchas historias y leyendas sobre el origen de la sangría, pero una de las reconstrucciones históricas más fiables dice que se remonta al año 1800, y que fue creada por los campesinos de España y Portugal, que solían prepararla con los productos de la tierra que tenían en ese momento a su disposición: vino, manzanas, melocotones y cítricos.

Hay otra versión, que cuenta que el origen de la sangría se remonta al año 1700, y que fue idea de un grupo de marineros británicos. En esa época en las Antillas había una prohibición de beber alcohol, y enmascararon el ron español con miel, especias, frutas locales y vino, para que pareciera un zumo de frutas, y eludir así la prohibición.

El protagonista como no es el vino tinto que va acompañado de azúcar, gaseosa (importante que sea una con fuerza) y algún licor que le de un poco de potencia (aunque el licor va al gusto Y aunque su nombre viene del color del vino tinto, que nos recuerda a la sangre, también podemos encontrar sangría con otros tipos de vino,

La autentica sangría

Según Raúl Magraner la auténtica sangría se debería dejar macerar toda la noche y se haría de la siguiente forma: Se la agregaría vino tinto, azúcar al gusto, la piel de una naranja y de un limón y una rama de camela. Esto se deja macerar durante una noche en el frigorífico o al menos 12 horas.

Preparación de la sangría española

Lo primero de todo es preparar la fruta. Lavamos y cortamos en rodajas, en nuestro caso nos gusta así, aunque puedes encontrar la fruta también en dados. Reservamos.

La vamos a preparar en una jarra grande, mejor de litro y medio, pero podéis adaptar los ingredientes al recipiente que vayamos a emplear. Cubrimos la jarra con la mitad de hielo. Añadimos un poquito de cada fruta, al gusto de cada casa.

Es hora de darle potencia a nuestra sangría, 50 ml. de coñac o brandy, 50 ml. de vermut rojo, 20 ml. de ginebra y el azúcar (en nuestro caso un almíbar ya comprado, pero que también podéis hacer en casa). Removemos bien para mezclar todo el líquido con el hielo y la fruta.

Echamos el vino, volvemos a remover. Incorporamos la gaseosa o vuestro refresco cítrico favorito y dejamos 3-4 minutos para servir bien fría. El toque de carbónico de la gaseosa (a ser posible bien fría) le da un punto refrescante delicioso y siempre se echa al final de la preparación, justo antes de servir. Así va a conservar todo su gas.

Y a la hora de servir, el que quiera que le ponga más hielo en el vaso. Normalmente se sirve en vasos o copas amplias con alguna fruta que también se puede comer al final. Perfecta para tomar tal cual o acompañar tu comida de verano.

Consejos para una sangría de rechupete

  • ¿Qué vino vamos a emplear? Cuanto mejor sea el vino, mejor, pero tampoco tiene que ser un gran reserva, emplead un vino tinto joven de calidad, nada de vino peleón ni de tetrabrick para cocinar. Elegid un vino que os guste, de calidad y no muy caro, hay cientos para elegir. En este caso, he tirado para la tierra con un mencía de la Ribeira Sacra.
  • Para fruta, lo mejor es emplear frutas de verano, lo más frescas posibles, nada de fruta en almíbar. Fruta dura y tersa, que aguante el estar mojada en líquido y que no se haga papilla. Podéis añadir vuestro toque personal con melocotón, cerezas, picotas, naranjas sanguinas, lima, mandarina… Y al acabar la sangría, a disfrutar de la fruta, es lo mejor de esta bebida.
  • Podemos aumentar la aromatización de la sangría con un poco de canela en rama, es opcional, va por gustos. En mi caso, creo que ya lleva bastantes sabores y aromas, pero queda con un punto genial.
  • Si hacemos la sangría sin hielo y la dejamos reposar tal cual en la nevera durante una hora, conseguiremos una sangría para ganar un concurso. Una bebida bien aromatizada, con sabor a fruta macerada y mucho sabor. El hielo justo antes de servir, también evitamos que se llene de agua nuestro vaso. Así que tenéis dos tipos de sangría, con tiempo y express… las dos muy buenas.
  • Y mi último consejo, es una bebida dulce pero con bastante alcohol, entra muy bien y se bebe sin miramientos. Por lo que aconsejo que la consumáis con moderación, mejor en la comida, para equilibrar. Y sobre todo, para disfrutar en buena compañía, esta receta da para 8 copas generosas de sangría. Señores, señoras, disfruten del verano.

Jose Cuñat

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