El 75% de los celíacos no están diagnosticados

22 mayo, 2018
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Suprimir el gluten de la dieta puede dificultar la detección de la enfermedad

La celiaquía es una de las enfermedades con mayor infradiagnóstico en España: hasta el 75% de los afectados no sabe que la sufre, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE). La prevalencia de esta enfermedad en Europa se encuentra alrededor del 1-2 % de la población y es casi tres veces más frecuente en mujeres que en hombres. Es una patología sistémica autoinmune que consiste en una intolerancia a las proteínas del gluten que provoca una atrofia severa de la mucosa del intestino delgado superior e impide la absorción de nutrientes.

Para el dietista-nutricionista y profesor colaborador de los Estudios de Salud de la UOC, Àlex Vidal, hay que distinguir, sin embargo, entre la enfermedad celíaca, la intolerancia al gluten y la alergia al gluten. «La intolerancia es la incapacidad del organismo para asimilar correctamente un alimento o uno de sus componentes y la alergia es una reactividad alterada ante una sustancia que se ingiere, se toca o se inhala», explica.

Algunos síntomas son compartidos entre estas patologías. Por ejemplo, la intolerancia al gluten comparte con la alergia al gluten y la enfermedad celíaca la hinchazón, la diarrea o los gases. De todos modos, cabe recordar que hay personas celíacas que no presentan síntomas después de la ingesta de gluten y, en cambio, su intestino está sufriendo daños sin que ellas lo sepan.

Para las personas con celiaquía o con otras patologías asociadas a esta proteína se aconseja consumir alimentos libres de gluten por naturaleza, como, por ejemplo, carne, pescado, huevos, verduras o leche, con el objetivo de mantener una dieta variada y equilibrada. Es importante, como indica la Asociación Celíacos de Cataluña, comprobar el etiquetado de los productos «sin gluten» y evitar la contaminación cruzada durante la manipulación o elaboración de los alimentos.

La lista de alimentos sin gluten puede ser evidente para una parte de la población, pero para el resto, si es neófita en este campo, puede ser sorprendente. Como explica la nutricionista y profesora de los Estudios de Salud de la UOC, Anna Bach, hay algunos productos, como salsas de soja, pastillas de caldo, surimi, vinagres de Módena o verduras precocinadas, que pueden llevar gluten. «Y en cuanto a los más pequeños, hay que tener cuidado, por ejemplo, con la leche de crecimiento con cereales, los potitos, las golosinas o los dulces», añade Bach, también investigadora del grupo FoodLab de la UOC.

La dieta sin gluten es sin duda adecuada para los celíacos, pero no para el resto de la población. «Este tipo de dieta se ha convertido en una moda y hay personas que no tienen ninguna patología asociada e igualmente la siguen porque creen que es saludable», señala la nutricionista Roser Martí, profesora colaboradora de los Estudios de Salud de la UOC. «Y el hecho es que suprimir el gluten innecesariamente de la alimentación puede ocultar o retrasar que una persona celíaca latente desarrolle la enfermedad; interfiriendo así con el diagnóstico», alerta.

Martí desmonta mitos sobre esta cuestión como también lo hace el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña (CoDiNuCat) en un comunicado. «Los productos elaborados sin gluten no son más bajos en calorías sino al contrario, porque necesitan más grasas, más azúcares y más sal para conseguir unos sabores más agradables», explica. Además, no contribuyen a la pérdida de peso: «Hay estudios que indican que las personas con celiaquía que toman alimentos sin gluten no pierden peso, sino que incluso lo ganan, por el abuso que hacen de este tipo de productos», añade.

Los expertos

Anna Bach
Nutricionista y profesora de los Estudios de Salud de la UOC. Investigadora del grupo FoodLab.

Roser Martí
Nutricionista y profesora colaboradora de los Estudios de Salud de la UOC.

Sobre mi

Jose Cuñat autor de Valencia gastronómica. Analizo y escribo recetas y de gastronomía. Amo la sitiología , la gastronomía y sobre todo la paella. Soy bibliógrafo detesto lo desabrido y frugal. Cocimaniaco con calidad

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