¿Quiénes eran las falangistas? La historia de las mujeres que educaron a generaciones de españolas durante la dictadura de Franco

18 octubre, 2026
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¿Quiénes eran las falangistas? La historia de las mujeres que educaron a generaciones de españolas durante la dictadura de Franco

Fundada en 1934 y dirigida durante más de cuatro décadas por Pilar Primo de Rivera, la Sección Femenina de Falange se convirtió en uno de los principales instrumentos de formación y control social de las mujeres durante el franquismo. Sus integrantes organizaron escuelas, servicios asistenciales, campamentos, actividades deportivas y el obligatorio Servicio Social femenino. Su influencia también llegó a València, donde se conserva abundante documentación sobre sus actividades.

Durante buena parte del siglo XX, miles de mujeres españolas vistieron el uniforme de la Sección Femenina de Falange. Algunas participaron por convicción política, otras encontraron en la organización oportunidades de formación, trabajo o promoción personal, mientras que muchas jóvenes tuvieron contacto con ella porque determinadas actividades eran obligatorias.

Su presencia se extendió por escuelas, hospitales, pueblos, universidades, campamentos y centros de formación. Enseñaban cocina y costura, organizaban actividades deportivas, promovían campañas sanitarias y recopilaban canciones y bailes tradicionales.

Pero detrás de estas iniciativas existía también un objetivo político: formar a las mujeres de acuerdo con los valores del régimen franquista, que defendía una sociedad organizada en torno a la autoridad masculina, la religión católica y un modelo familiar tradicional.

La Sección Femenina tuvo una influencia considerable en la vida cotidiana de varias generaciones de españolas.

Su historia permite comprender cómo una organización política logró intervenir en la educación, las oportunidades profesionales y las expectativas personales de millones de mujeres.

El nacimiento de la Sección Femenina en 1934

La historia comenzó en 1934, cuando un pequeño grupo de mujeres decidió incorporarse a Falange Española, el partido fundado un año antes por José Antonio Primo de Rivera.

Entre las impulsoras se encontraba su hermana, Pilar Primo de Rivera, que acabaría convirtiéndose en la dirigente más importante de la organización.

En sus primeros meses, las falangistas desempeñaron funciones principalmente asistenciales.

Se ocupaban de atender a militantes encarcelados, colaborar con las familias de miembros fallecidos y participar en tareas organizativas y propagandísticas.

Aquella pequeña agrupación adquirió una dimensión mucho mayor tras el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936.

A medida que las fuerzas sublevadas consolidaban el control de diferentes territorios, la organización femenina amplió sus actividades y su presencia pública.

En abril de 1937, la unificación política decretada por Francisco Franco integró a Falange y a los tradicionalistas en el partido único FET y de las JONS.

La Sección Femenina quedó incorporada a esta estructura y pasó a desempeñar funciones de movilización y formación de las mujeres.

Pilar Primo de Rivera: la mujer que dirigió la organización durante 43 años

Pilar Primo de Rivera nació en Madrid en 1907.

Era hija del general Miguel Primo de Rivera, que gobernó España mediante una dictadura entre 1923 y 1930, y hermana de José Antonio Primo de Rivera.

Desde la fundación de la Sección Femenina hasta su desaparición en 1977, Pilar se mantuvo al frente de la organización.

Su pensamiento político combinaba el falangismo, el nacionalismo español y una interpretación conservadora del catolicismo.

Defendía que las mujeres debían desempeñar un papel fundamental en la familia y en la educación de los hijos, pero subordinado al del hombre.

Durante el V Consejo Nacional de la Sección Femenina, celebrado en Barcelona en 1941, expresó públicamente esa concepción jerárquica de las relaciones entre hombres y mujeres.

Su propia trayectoria contenía, sin embargo, una contradicción significativa.

Pilar Primo de Rivera nunca contrajo matrimonio y dedicó su vida a la actividad política, los viajes, la dirección de equipos y la organización de una extensa estructura administrativa.

Mientras defendía que la vida familiar debía ocupar un lugar central en el destino de las españolas, ella ejercía responsabilidades públicas que estaban fuera del alcance de la mayoría de las mujeres de su época.

¿Qué hicieron las falangistas durante la Guerra Civil?

Durante la Guerra Civil, las integrantes de la Sección Femenina desarrollaron numerosas tareas de apoyo al bando sublevado.

Entre sus funciones destacaban la atención a los soldados heridos, la organización de talleres de confección de ropa, la asistencia en hospitales y la preparación de suministros para los frentes.

También participaron en lavaderos, servicios de alimentación, actividades de propaganda y campañas de asistencia a las familias.

La organización no constituyó, con carácter general, una fuerza femenina de combate comparable a las unidades militares masculinas.

Su papel estuvo orientado principalmente hacia las tareas auxiliares, sanitarias, sociales y políticas.

Una figura relevante de aquellos años fue Mercedes Sanz-Bachiller, viuda del dirigente falangista Onésimo Redondo.

En octubre de 1936 fundó en Valladolid el Auxilio de Invierno, una institución asistencial que posteriormente pasó a denominarse Auxilio Social.

Su actividad estuvo especialmente dirigida a la atención de niños y familias necesitadas.

Aunque Auxilio Social y la Sección Femenina estuvieron vinculados al aparato político del régimen, no fueron siempre una misma organización. Existieron diferencias de dirección y disputas por el control de determinados servicios.

El franquismo les entregó la formación de las mujeres españolas

La victoria franquista en 1939 convirtió a la Sección Femenina en una institución fundamental del nuevo régimen.

El 28 de diciembre de aquel año se aprobó un decreto que establecía oficialmente sus competencias.

La organización recibió el encargo de formar política y socialmente a las mujeres españolas conforme a los principios del Movimiento Nacional.

Esta misión incluía la formación religiosa, patriótica y doméstica.

Las enseñanzas se difundieron mediante escuelas de hogar, cursos especializados, albergues, campamentos juveniles, escuelas rurales y centros de preparación de instructoras.

Las materias impartidas podían incluir cocina, costura, economía doméstica, puericultura, higiene, música, educación física, cultura general y formación política.

El objetivo declarado era preparar a las mujeres para desempeñar adecuadamente sus responsabilidades familiares y sociales dentro del modelo defendido por el régimen.

En la práctica, esta educación contribuyó a transmitir una concepción muy concreta de la feminidad, especialmente vinculada al matrimonio, la maternidad y las tareas del hogar.

El Servicio Social: una obligación que condicionó la vida de miles de jóvenes

Una de las instituciones más características del franquismo fue el Servicio Social de la Mujer.

Se había creado el 7 de octubre de 1937 y posteriormente quedó bajo la gestión de la Sección Femenina.

El sistema se presentó como una prestación femenina de servicio a la nación, inspirada parcialmente en la idea del servicio militar obligatorio masculino.

La normativa inicial afectaba, con determinadas excepciones, a mujeres solteras de entre 17 y 35 años.

El servicio incluía actividades formativas y trabajos de carácter asistencial.

Las participantes podían realizar tareas en hospitales, instituciones infantiles, comedores, centros sociales y otros establecimientos.

Con el paso del tiempo, el certificado de cumplimiento se convirtió en un requisito administrativo para acceder a determinadas oportunidades, aunque existían exenciones y las condiciones variaron según los periodos.

Por esta razón, no todas las mujeres que pasaron por el Servicio Social eran militantes falangistas.

Muchas tuvieron que cumplirlo para satisfacer una obligación legal, independientemente de sus ideas políticas.

Esta diferencia resulta esencial para comprender la historia de la organización.

La militancia voluntaria y el cumplimiento obligatorio de un servicio estatal no eran situaciones equivalentes.

Las mujeres que recorrían los pueblos enseñando higiene, cocina y labores

Una de las iniciativas más conocidas de la Sección Femenina fueron las denominadas cátedras ambulantes.

Se trataba de equipos de instructoras que se desplazaban a localidades rurales para impartir formación.

Su actividad adquirió especial relevancia en zonas con dificultades de acceso a determinados servicios educativos y sanitarios.

Las instructoras enseñaban conocimientos de higiene, alimentación, cuidado infantil, tareas domésticas y otras materias prácticas.

También organizaban actividades culturales, deportivas y formativas.

Para algunas participantes, estos cursos representaron una oportunidad de recibir enseñanzas que no estaban fácilmente disponibles en sus localidades.

Sin embargo, la formación impartida estaba integrada en una estructura de orientación ideológica franquista.

De este modo, la asistencia social y la enseñanza práctica convivían con la difusión de valores políticos, religiosos y familiares promovidos por la dictadura.

Coros y Danzas: la recuperación del folclore español

La Sección Femenina también desempeñó un papel importante en la recopilación y difusión de la música y los bailes tradicionales.

A través de los grupos de Coros y Danzas, sus integrantes investigaron repertorios populares y organizaron actuaciones dentro y fuera de España.

Esta actividad permitió documentar canciones, vestimentas, coreografías y expresiones culturales de numerosas localidades.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas conserva documentación audiovisual relacionada con estas actuaciones.

Sin embargo, aquella labor cultural también se encontraba vinculada a la política del régimen.

La presentación del folclore regional se realizaba dentro de una concepción nacional que pretendía integrar las distintas tradiciones bajo la identidad oficial española.

Aun así, parte del material recopilado ha adquirido valor para historiadores, músicos y estudiosos de las tradiciones populares.

La Sección Femenina también estuvo presente en València

La organización desarrolló una estructura provincial en València, al igual que en otros territorios españoles.

Su actividad incluyó la gestión administrativa, la formación de instructoras y la organización de cursos relacionados con el hogar, la juventud y otras disciplinas.

Lo más interesante es que una parte considerable de aquella documentación todavía existe.

El Archivo del Reino de València conserva un fondo específico de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista de Valencia, identificado mediante la referencia ES.46250.ARV/36.

Según el Censo-Guía de Archivos del Ministerio de Cultura, en 1978 ingresaron 124 legajos de documentación pertenecientes a la organización.

Posteriormente, en 1982, se incorporaron 47 cajas con nóminas correspondientes al periodo comprendido entre 1946 y 1970.

En 1985 llegaron otras 79 carpetas con actas de cursillos de Magisterio y documentación relativa a títulos de instructoras elementales de Hogar y Juventudes.

Estos fondos permiten investigar cómo funcionaba la organización en el ámbito valenciano, qué personal empleaba y qué actividades formativas desarrollaba.

La documentación constituye una fuente de gran interés para estudiar la historia de las mujeres durante la dictadura en València.

La contradicción de la Sección Femenina: enseñar obediencia mientras sus dirigentes ejercían poder

Uno de los aspectos más estudiados por los historiadores es la contradicción existente entre las enseñanzas oficiales de la organización y la vida de sus principales dirigentes.

La Sección Femenina defendía que la mujer debía orientar su existencia hacia el matrimonio, la maternidad y la familia.

Sin embargo, numerosas responsables de la institución trabajaban fuera del hogar, dirigían equipos, viajaban y asumían funciones públicas de considerable responsabilidad.

Algunas encontraron en la organización una posibilidad de formación profesional y promoción que habría resultado difícil conseguir por otras vías.

Esta circunstancia no eliminaba el carácter subordinado que el régimen atribuía a las mujeres.

Más bien demuestra que la Sección Femenina combinó el ejercicio de determinados espacios de poder femenino con la defensa de un modelo social que limitaba la autonomía de la mayoría de las españolas.

La ley de 1961: una reforma que amplió derechos, pero mantuvo importantes restricciones

La historia de la organización tampoco fue completamente estática.

En julio de 1961 se aprobó la Ley 56/1961 sobre derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer.

La propia exposición de motivos reconocía que la Sección Femenina había promovido la iniciativa legislativa.

La norma amplió las posibilidades de acceso de las mujeres a diferentes actividades profesionales y empleos públicos.

También reconoció el principio de igualdad de retribución para trabajos de igual valor.

Sin embargo, mantuvo restricciones importantes.

Las mujeres continuaban excluidas de determinados cuerpos militares y profesionales, y la legislación seguía contemplando limitaciones para las casadas, incluida la autorización marital en distintos supuestos.

Por tanto, la reforma representó un cambio respecto a normas anteriores, pero no estableció una igualdad jurídica plena entre hombres y mujeres.

El propio texto legal mantuvo referencias al marido como autoridad dentro del matrimonio.

Esta combinación de reformas parciales y permanencia de estructuras discriminatorias refleja las tensiones internas del régimen durante sus últimas décadas.

¿Eran todas las falangistas iguales?

La respuesta es no.

Bajo la denominación de falangistas se agrupaban mujeres de procedencias, edades, responsabilidades y trayectorias muy diferentes.

Había dirigentes convencidas de la ideología falangista, instructoras que desarrollaban tareas docentes, responsables administrativas y mujeres que participaban en actividades culturales o asistenciales.

También existían jóvenes que acudían a cursos o cumplían el Servicio Social sin pertenecer voluntariamente a la organización.

No es posible atribuir idénticas motivaciones o responsabilidades a todas ellas.

La implicación política de una dirigente nacional no era equiparable a la de una joven que asistía a un curso obligatorio en su localidad.

Esta diversidad explica por qué los recuerdos familiares sobre la Sección Femenina pueden resultar tan distintos.

Algunas mujeres recuerdan la enseñanza recibida, las amistades o las oportunidades profesionales, mientras que otras destacan el carácter obligatorio de determinadas actividades y la presión para aceptar un modelo concreto de comportamiento.

Ambas experiencias forman parte de una institución cuya actuación estuvo vinculada al sistema político franquista.

La desaparición de la Sección Femenina durante la Transición

La muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, abrió un proceso de transformación política que terminó afectando directamente a las estructuras del Movimiento Nacional.

El Real Decreto-ley 23/1977, de 1 de abril, estableció la reorganización y supresión de los organismos políticos dependientes del Movimiento.

La Sección Femenina desapareció como institución franquista dentro de aquel proceso.

El 17 de mayo de 1977, el Gobierno de Adolfo Suárez formalizó el cese de Pilar Primo de Rivera como delegada nacional.

Algunas funciones sociales, culturales y administrativas fueron transferidas a organismos de la Administración pública.

Sin embargo, el Servicio Social obligatorio femenino no quedó formalmente suprimido hasta el Real Decreto 1914/1978, de 19 de mayo, publicado en agosto y con entrada en vigor el 1 de septiembre de aquel año.

De este modo, una obligación creada durante la Guerra Civil desapareció definitivamente en el periodo de transición hacia la democracia.

Una organización que marcó a varias generaciones de españolas

La Sección Femenina fue mucho más que una agrupación de mujeres uniformadas.

Durante décadas actuó como una extensa red de instituciones educativas, asistenciales y culturales, estrechamente vinculada al poder político.

Su influencia alcanzó la formación de las jóvenes, las actividades de ocio, los servicios sociales y la transmisión de modelos de comportamiento.

También participó en iniciativas de recuperación del folclore y favoreció la formación profesional de algunas mujeres, aunque siempre dentro de las restricciones ideológicas y legales de la dictadura.

Su historia permite comprender una parte fundamental de la sociedad española del siglo XX: cómo se educaba a las mujeres, qué oportunidades tenían y qué expectativas sociales se depositaban sobre ellas.

Casi medio siglo después de su desaparición, los documentos conservados en archivos como el del Reino de València permiten reconstruir la historia de aquellas mujeres, distinguir la militancia política de la participación obligatoria y comprender el papel que desempeñó la Sección Femenina durante el franquismo.


Documentación histórica y archivos originales

1. Ministerio de Cultura — Portal de Archivos Españoles (PARES). Historia institucional de la Sección Femenina.

https://pares.cultura.gob.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/167573

2. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía — La mujer en el primer fascismo y la Sección Femenina.

https://www.museoreinasofia.es/coleccion/proyectos-investigacion/mujeres-guerra-civil-espanola/mujer-primer-fascismo

3. Biblioteca Nacional de España — Fondos documentales relacionados con la Sección Femenina.

https://www.bne.es/AP_publico/irVisualizarFondo.do?idFondo=18&volverBusqueda=irBuscarFondos.do

4. Archivo del Reino de València — Fondo de la Sección Femenina de Valencia, referencia ES.46250.ARV/36.

https://censoarchivos.cultura.gob.es/CensoGuia/fondoDetail.htm?id=61030

5. Boletín Oficial del Estado — Ley 56/1961 sobre derechos políticos, profesionales y de trabajo de la mujer.

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1961-14132

6. Boletín Oficial del Estado — Real Decreto-ley 23/1977 sobre los organismos del Movimiento Nacional.

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1977-8855

7. Boletín Oficial del Estado — Real Decreto 1914/1978 que suprimió el Servicio Social de la Mujer.

https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1978-20938

8. Consejo Superior de Investigaciones Científicas — Archivo de Coros y Danzas de la Sección Femenina.

https://musicatradicional.imf.csic.es/es/informant/22463

La información está contrastada con el Portal de Archivos Españoles, la Biblioteca Nacional, el Museo Reina Sofía, el Archivo del Reino de València y la legislación publicada en el BOE.

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Jose Cuñat autor de Valencia gastronómica. Analizo y escribo recetas y de gastronomía. Amo la sitiología , la gastronomía y sobre todo la paella. Soy bibliógrafo detesto lo desabrido y frugal. Cocimaniaco con calidad

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