Día Mundial de la Alimentación 2026: 645 millones de personas pasan hambre mientras se desperdician millones de toneladas de comida

16 octubre, 2026
4 mins read

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una jornada que vuelve a poner sobre la mesa una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: millones de personas no tienen suficiente para comer mientras enormes cantidades de alimentos acaban en la basura.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dedica la edición de 2026 al lema «Innovar hoy para nutrir mañana», una invitación a combinar avances tecnológicos, conocimientos tradicionales y nuevas formas de producir y distribuir alimentos para garantizar una alimentación suficiente, saludable y sostenible.

Sin embargo, las cifras internacionales demuestran que todavía queda mucho camino por recorrer.

645 millones de personas padecieron hambre en 2025

Según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026, publicado por la FAO y otras agencias de Naciones Unidas, aproximadamente 645 millones de personas padecieron hambre durante 2025, lo que representa el 7,8 % de la población mundial.

Aunque supone una mejora respecto al año anterior, la cifra continúa reflejando una situación preocupante.

El mismo informe señala que alrededor de 2.100 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave durante 2025.

El hambre no responde únicamente a la falta de alimentos. Los conflictos armados, la pobreza, las desigualdades económicas, los fenómenos climáticos extremos y las dificultades de acceso a productos básicos contribuyen a que millones de personas no puedan alimentarse adecuadamente.

Más de 1.000 millones de toneladas de alimentos desperdiciados

La otra cara de esta realidad es el desperdicio alimentario.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calculó que en 2022 se generaron aproximadamente 1.050 millones de toneladas de desperdicios alimentarios en hogares, restaurantes y establecimientos comerciales.

Esta cantidad, que incluye también partes no comestibles, representaba alrededor del 19 % de los alimentos disponibles para los consumidores.

El dato resulta todavía más significativo cuando se analiza su procedencia: cerca del 60 % del desperdicio se produjo en los hogares.

Las cifras de hambre y desperdicio corresponden a años diferentes, pero muestran dos desafíos que deben abordarse simultáneamente.

Reducir el desperdicio no resolverá por sí solo el hambre mundial, aunque constituye una herramienta importante para utilizar mejor los recursos y avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible.

España desperdició más de 1.129 millones de kilos o litros de alimentos en 2025

España tampoco es ajena al problema.

Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, durante 2025 se desperdiciaron 1.129,91 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, tanto dentro como fuera de los hogares.

El volumen aumentó un 0,4 % respecto a 2024, aunque se mantiene cerca de un 20 % por debajo del registrado en 2020.

El desperdicio supone también desaprovechar el agua, la energía, la tierra y el trabajo necesarios para producir, transportar, conservar y comercializar esos alimentos.

España cuenta además con la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, que establece medidas para favorecer el aprovechamiento, prevenir las pérdidas y facilitar la donación de excedentes, con obligaciones que dependen del tipo y tamaño de cada operador.

La huerta valenciana y el valor de aprovechar los alimentos

En la Comunitat Valenciana, hablar de aprovechamiento alimentario significa también recuperar una parte esencial de nuestra cultura gastronómica.

La cocina tradicional valenciana ha sabido utilizar ingredientes sencillos para elaborar recetas completas y nutritivas.

Los arroces, los guisos de legumbres, las cocas de verduras, las sopas y numerosas preparaciones domésticas demuestran que la gastronomía no consiste únicamente en emplear productos caros o excepcionales.

También es importante saber sacar partido a lo que tenemos.

La huerta valenciana proporciona una extraordinaria variedad de frutas, hortalizas y verduras de temporada. Comprar estos productos en cantidades adecuadas, conservarlos correctamente y aprovecharlos antes de que se deterioren son hábitos que pueden contribuir a reducir el desperdicio.

Una berenjena madura puede convertirse en un delicioso esgarraet adaptado con otras verduras; unas hortalizas pueden aprovecharse en una crema y el pan del día anterior puede utilizarse en numerosas recetas tradicionales.

Aprovechar los alimentos no significa renunciar a la calidad gastronómica, sino reconocer su verdadero valor.

El Banco de Alimentos de Valencia y la recuperación de excedentes

La lucha contra el hambre también tiene una dimensión cercana.

El Banco de Alimentos de Valencia trabaja mediante la recuperación de excedentes, las donaciones y la compra de productos básicos para distribuirlos a través de una red de entidades sociales.

Su actividad demuestra que una parte de los alimentos que podrían desperdiciarse puede destinarse a ayudar a personas en situación de vulnerabilidad, siempre que se garantice su seguridad alimentaria.

La colaboración entre productores, comercios, distribuidores, restauradores y organizaciones sociales resulta fundamental.

En una comunidad con una importante tradición agrícola, comercial y hostelera, este esfuerzo puede convertirse en una oportunidad para mejorar el aprovechamiento de los recursos alimentarios.

¿Qué podemos hacer para desperdiciar menos comida?

La prevención comienza con decisiones cotidianas.

Planificar las compras, revisar los alimentos disponibles antes de acudir al supermercado y adaptar las cantidades al número de comensales ayudan a evitar compras innecesarias.

También es importante conservar correctamente los productos frescos, congelar aquellos que no vamos a consumir a tiempo y distinguir entre fecha de caducidad y consumo preferente.

En bares y restaurantes, ajustar las raciones, mejorar la organización de las existencias y facilitar que los clientes se lleven la comida sobrante cuando sea seguro hacerlo son medidas útiles.

El aprovechamiento requiere igualmente la participación de productores, distribuidores y administraciones, porque una parte de las pérdidas se produce antes de que los alimentos lleguen a nuestras mesas.

Innovar hoy para nutrir mañana

El lema del Día Mundial de la Alimentación 2026 recuerda que el futuro alimentario necesita innovación, pero también responsabilidad.

Las nuevas tecnologías pueden mejorar la conservación, el transporte y la distribución. Los conocimientos agrícolas tradicionales pueden aportar experiencias valiosas, mientras que la educación alimentaria puede ayudar a modificar hábitos de consumo.

Desde Valencia Gastronómica queremos reivindicar precisamente esa relación entre alimentación, cultura y aprovechamiento.

Porque detrás de cada tomate de nuestra huerta, de cada naranja, de cada hogaza de pan y de cada plato preparado existe un trabajo que merece respeto.

En un mundo donde millones de personas siguen padeciendo hambre, desperdiciar alimentos no debería considerarse algo normal.

Sobre mi

Jose Cuñat autor de Valencia gastronómica. Analizo y escribo recetas y de gastronomía. Amo la sitiología , la gastronomía y sobre todo la paella. Soy bibliógrafo detesto lo desabrido y frugal. Cocimaniaco con calidad

Follow Me

Previous Story

Chelva acogerá la Feria del Alto Turia los días 24 y 25 de octubre con gastronomía, artesanía y productos locales

Latest from Blog

Un huerto para cultivar la paella: los inventos que llegan a Fira Valencia

Iberflora reúne más de 400 marcas y algunas propuestas especialmente curiosas: fertilizantes hechos con lana de oveja, un cubo para fabricar compost, plantas que necesitan menos agua y enormes palmeras de cinco metros. ¿Una trampa para mosquitos que funciona sin insecticidas y sin electricidad? ¿Un kit para plantar en casa
GoUp