Las altas temperaturas han despertado árboles que deberían encaminarse hacia el reposo invernal. Los productores temen que las flores que aparecen ahora no vuelvan a hacerlo en primavera y reduzcan la próxima cosecha.
Ver los cerezos cubiertos de flores suele ser una de las imágenes más características de la llegada de la primavera.
El problema es que en la Vall de Laguar está ocurriendo ahora.
En octubre.
Y algunos árboles incluso mantienen simultáneamente hojas y flores.
La imagen puede resultar atractiva, pero los agricultores de la montaña de Alicante la observan con preocupación porque podría anticipar problemas importantes para la cosecha de cerezas de 2027.
¿Qué está ocurriendo?
Las temperaturas elevadas están alterando el ciclo habitual de algunos árboles.
El cerezo necesita pasar por diferentes fases a lo largo del año y el periodo frío desempeña un papel fundamental antes de la floración primaveral.
Las condiciones actuales han provocado que algunos ejemplares se comporten como si hubiera llegado el momento de florecer.
Un vecino de la Vall de Laguar asegura no haber visto nunca cerezos floreciendo con hojas en pleno octubre.
¿Habrá cerezas ahora?
Ese no es el principal problema.
Una floración en otoño se enfrenta a unas condiciones completamente diferentes de las de primavera y tiene por delante todo el invierno.
La verdadera preocupación está en lo que puede suceder dentro de unos meses.
Lo que florece ahora puede faltar en primavera
Los productores temen que las yemas que se están abriendo anticipadamente no vuelvan a florecer cuando llegue la época adecuada.
Y sin flor no puede producirse posteriormente la cereza.
Por eso una floración aparentemente abundante en octubre puede terminar significando menos fruta durante la campaña de 2027.
Ahora toca mirar al cielo
Todavía no es posible determinar el alcance final del problema.
Todo dependerá de cómo evolucionen las temperaturas durante el otoño y el invierno, de las precipitaciones y especialmente de la llegada de posibles heladas.
El presidente de la IGP Cerezas de la Montaña de Alicante, Hilario Calabuig, resume la preocupación de los productores: que los cerezos florezcan ahora “no es buena señal”.
Habrá que esperar hasta la primavera para conocer las consecuencias.
Lo que ya resulta extraordinario es la imagen que deja este octubre en la montaña alicantina: cerezos floreciendo meses antes de lo que marca su calendario natural y agricultores preguntándose cuánta fruta quedará cuando llegue realmente su temporada.
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