El chef redefine su proyecto valenciano sin romper con su esencia y sitúa a Carolina Álvarez al frente de la cocina
València suma desde esta semana un nuevo referente gastronómico con la apertura de Flores Raras, el restaurante con el que Quique Dacosta inicia una nueva etapa en la ciudad. El proyecto nace como la evolución natural de El Poblet, manteniendo su ubicación histórica en la calle Correos y su exigente ADN culinario, pero mirando al futuro con identidad propia.
El cambio de nombre no supone una ruptura, sino una declaración de intenciones. Flores Raras recoge la madurez de un restaurante consolidado desde 2012 y la proyecta hacia una cocina más reflexiva, creativa y conectada con el momento actual del equipo y del propio chef.
Continuidad, identidad y evolución
El establecimiento sigue bajo la propiedad y dirección de Quique Dacosta, garantizando la continuidad del criterio gastronómico, los estándares de excelencia y la visión que ha definido el proyecto desde sus inicios. La nueva denominación busca expresar ese punto de madurez: una cocina que evoluciona desde lo aprendido, sin perder raíces ni coherencia.
Según el equipo del chef, Flores Raras mantiene intactos los valores fundamentales del proyecto: el respeto absoluto al producto, el conocimiento del entorno, la técnica entendida como herramienta y una experiencia pensada para emocionar al comensal.
Carolina Álvarez, nueva jefa de cocina
Uno de los cambios más relevantes de esta nueva etapa es el nombramiento de Carolina Álvarez como jefa de cocina. Tras seis años liderando los fogones de Quique Dacosta Restaurante en Dénia y una larga trayectoria dentro del equipo creativo, Álvarez asume el reto con un profundo conocimiento de la filosofía de la casa.
Para la chef, cocinar en València supone una responsabilidad especial y un compromiso personal con una ciudad a la que llegó hace casi dos décadas y con la que mantiene un vínculo emocional y profesional muy estrecho.
Un equipo consolidado y una bodega con personalidad
La cocina de Flores Raras se apoya en un equipo experimentado y cohesionado, con Delia Claure al frente de la sala y una propuesta enológica dirigida por Hernán Menno, diseñada para dialogar con la cocina y reforzar la experiencia global del restaurante.
Desde la dirección del proyecto insisten en que esta transición responde a un proceso orgánico, coherente y natural, alineado con el camino recorrido y con la evolución lógica de un restaurante que ha alcanzado plena madurez creativa.
Una afirmación del proyecto gastronómico
Para Quique Dacosta, Flores Raras representa una reafirmación de su proyecto en València: una cocina que sigue explorando el sabor y la emoción desde el conocimiento, la técnica y el respeto por el entorno, con la mirada puesta en el futuro pero los pies firmemente anclados en lo construido.
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