Jesús Román, ‘el consumo moderado de bebidas fermentadas puede formar parte de una alimentación saludable’

17 noviembre, 2017
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El profesor de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Complutense de Madrid Jesús Román ha asegurado que el consumo moderado de bebidas fermentadas como la cerveza puede formar parte de una alimentación saludable dentro de la dieta mediterránea actual, aunque ha subrayado que los efectos beneficiosos de estas bebidas solo se observan cuando el consumo es «moderado y responsable», por parte de adultos sanos y en el marco de una alimentación equilibrada.

Así lo ha indicado durante una jornada de formación a médicos residentes celebrada en Cullera (Valencia), taller en el que ha asegurado que existen «numerosas evidencias científicas» sobre los posibles efectos beneficiosos del consumo moderado de bebidas fermentadas en la salud cardiovascular, según ha informado Cerveza y Salud.

De acuerdo con el estudio ‘Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal’, el consumo moderado de cerveza no provoca un aumento de peso ni modificaciones en la composición corporal. Las mediciones antropométricas realizadas a los participantes de este trabajo «determinaron que tras el consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no se observaba ninguna modificación en la circunferencia del brazo, cadera y cintura; y tampoco provocaba alteraciones significativas en los pliegues cutáneos».

Otra investigación, ‘La cerveza y la obesidad: un estudio transversal’, señala que es «improbable que una ingesta habitual de cerveza esté relacionada con un aumento significativo en el índice de masa corporal y en el índice cintura-cadera». Durante el taller, el experto ha señalado que la aportación calórica de la cerveza «es muy baja: 45 kcal/100 ml en el caso de cerveza tradicional y 17kcal/100 ml en el caso de la cerveza sin alcohol».

«De hecho, varios estudios concluyen que su consumo moderado no afecta al peso ni a la composición corporal, desmontando así el mito de la ‘barriga cervecera'», ha indicado. Asimismo, según un estudio realizado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y la Universitat de València, el lúpulo contenido en la cerveza «podría influir positivamente en los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo, evitando la oxidación de las células».

La investigación afirma que, tras el consumo de cerveza sin alcohol, «existe una reducción en los biomarcadores de inflamación y en el daño oxidativo, y un aumento en la defensa antioxidante, implicaciones importantes en las enfermedades cardiovasculares».
También se ha comprobado científicamente que, tras un consumo moderado de cerveza, la concentración de colesterol denominado bueno (fracción HDL del colesterol) «podría experimentar un aumento en sangre, que se asocia a un menor riesgo de cardiopatía isquémica (enfermedad ocasionada por el endurecimiento y pérdida de flexibilidad de las arterias coronarias) y, en general, participa en la protección del organismo frente a enfermedades cardiovasculares».

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