La iniciativa #PaellaEmoji movilizó a miles de internautas, viajó a Silicon Valley y Japón y consiguió incorporar la paella al estándar Unicode
La paella valenciana lleva una década instalada en los teléfonos móviles de medio mundo. El conocido emoji 🥘 cumple diez años desde que una campaña impulsada desde Valencia consiguió transformar una reivindicación gastronómica en un símbolo integrado en el lenguaje digital internacional.
El proyecto estuvo promovido por Arroz La Fallera y nació con un objetivo tan sencillo de explicar como complicado de conseguir: que la paella tuviera un emoji propio y pudiera utilizarse en cualquier dispositivo. Según la documentación de la marca, se convirtió en el primer emoji impulsado por una empresa, el primero incorporado tras una petición popular y el único de origen español.
Cuando Internet pidió un emoji para la paella
La iniciativa recibió el nombre de Operación #PaellaEmoji.

En plena expansión de los emojis como nueva forma de comunicación, La Fallera decidió trasladar a Internet una pregunta: ¿cómo podía uno de los platos españoles más conocidos internacionalmente no disponer de su propio icono?
La campaña llegó hasta Silicon Valley para defender la propuesta ante las grandes empresas tecnológicas.


El proceso fue contado a través de las redes sociales y mediante un vídeo que, de acuerdo con los datos de la compañía, superó las 750.000 reproducciones en dos semanas.
25.000 mensajes en doce horas
La reivindicación encontró rápidamente respuesta.
La primera fase consiguió generar más de 25.000 tuits en apenas doce horas, con participantes procedentes de los cinco continentes.
El objetivo había dejado de ser únicamente una campaña de una marca: miles de usuarios estaban pidiendo que la paella tuviera representación en los teclados digitales.
Japón, la siguiente parada
La segunda fase de la historia trasladó la campaña a Japón.
Allí consiguió el respaldo de Shigetaka Kurita, creador de los primeros emojis, y se impulsó también un rediseño de la representación de la paella que aparecía en Emojipedia para conseguir una versión más fiel al plato que había originado la iniciativa.
El movimiento volvió a convertir #PaellaEmoji en tendencia mundial.
La batalla decisiva: entrar en Unicode
Conseguir miles de mensajes o convertirse en tendencia no era suficiente.
El paso fundamental consistía en lograr que el emoji fuese incorporado al estándar Unicode, el sistema que permite que un mismo carácter pueda ser reconocido y representado por diferentes dispositivos y plataformas.
La campaña consiguió finalmente esa incorporación y el símbolo de la paella pasó a formar parte del lenguaje digital internacional.
A partir de ahí, el resto es historia: 🥘 terminó integrado en los teclados que utilizamos diariamente.
Una marca valenciana detrás de la iniciativa
Arroz La Fallera nació en 1965, impulsada por los hermanos Ballester.
Su primera fábrica estuvo situada en Benifaió, donde permaneció hasta 1992, cuando la compañía pasó a formar parte del grupo Ebro y trasladó su ubicación a Silla.
Desde 1998 cuenta con la garantía del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Valencia, organización de la que es fundadora.
La elección del propio nombre de La Fallera refleja esa vinculación con las tradiciones valencianas: según explica la compañía, fue una propuesta realizada por uno de sus trabajadores.
Mucho más que un pequeño dibujo
Diez años después, el PaellaEmoji se ha convertido en algo tan habitual que resulta difícil imaginar el esfuerzo que hubo detrás de su incorporación.
La marca considera que el símbolo terminó trascendiendo la propia campaña comercial y convirtiéndose en una representación internacional de la cultura gastronómica valenciana.
Coincidiendo con el aniversario, La Fallera ha vuelto a activar una acción en redes sociales, esta vez junto al presentador Carlos Sobera, para reivindicar la capacidad de la paella para reunir a personas alrededor de una mesa.
El pequeño símbolo valenciano que conquistó Internet
La historia del PaellaEmoji demuestra hasta dónde puede viajar una tradición local cuando encuentra un lenguaje universal.
Lo que comenzó como una campaña para reivindicar un plato valenciano terminó recorriendo Silicon Valley y Japón, movilizando decenas de miles de mensajes y llegando finalmente a Unicode.
Ahora solo hacen falta dos movimientos: abrir el teclado del móvil y pulsar 🥘.
Detrás de esos pocos píxeles hay diez años de una pequeña historia valenciana que terminó dando la vuelta al mundo.








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