Se abre la temporada del bivalvo, que estará disponible en carta, tanto en la zona de bar como en la de parrilla hasta final de existencias
La proveedora de Casa Pescadores es Amparo Casaus, ‘Amparín’, considerada la última gran clotxinera de los Poblados Marítimos
El chef Marcos Moreno junto a Amparín, en la batea nº 2 del Puerto de Valencia.
Valencia, miércoles 6 de mayo de 2026. Con ustedes Amparo María Casaus, más conocida como ‘Amparín’. Clotxinera desde la infancia y hasta el presente. Una de las guardianas más longevas de la calidad de este molusco, tan característico de la costa de Valencia. Y también personaje clave en los Poblados Marítimos. Es la proveedora principal de Casa Pescadores en materia de clòtxina, ese bivalvo que cobra especial importancia en mayo, cuando el restaurante anuncia con entusiasmo la llegada a su carta, tanto en la zona de bar como de parrilla. El equipo de cocina, capitaneado por el chef Marcos Moreno, la trabaja tanto al vapor como a la brasa, dependiendo de la zona elegida. De este modo, se servirá clòtxina fresca de miércoles a domingo, en servicio de comidas y de cenas.
El apreciado manjar permanecerá toda la temporada, haciendo más amena la espera hasta el verano. Pero más allá de su valor gastronómico, la iniciativa también busca divulgar el conocimiento en torno a la clòtxina, con un programa de actividades amplio, que incluirá un gran aperitivo abierto al público, previsto para el próximo 30 de mayo. Un concurso actuará de reclamo, creando un gran ambiente, en una jornada durante la que la clòtxina valenciana será la protagonista, consolidando así el compromiso del establecimiento con la difusión de la tradición valenciana. En materia culinaria, Casa Pescadores se mantiene fiel al producto local, más concretamente del barrio marítimo del Cabanyal, esencia del espacio que abrió sus puertas el pasado mes de noviembre.
Heredera de una saga familiar con más de 70 años de historia, Amparín representa una forma de trabajo artesanal que ha pasado de generación en generación y que hoy se mantiene fiel a sus orígenes. En un contexto donde la producción tiende a mecanizarse, ella continúa recolectando la clòtxina de manera manual, respetando los tiempos de la naturaleza y el equilibrio del entorno. “Es el cultivo más ecológico que hay: es lo que tus propias manos hagan y lo que la naturaleza te dé”, afirma. La singularidad de la clòtxina valenciana reside, entre otros factores, en la salinidad del Golfo de Valencia, que le confiere un sabor intenso y característico: “La salinidad del golfo de Valencia es única, es lo que le da ese sabor tan especial a nuestra clòtxina y lo que la hace diferente”.
Muestra de las clòtxinas obtenidas en la batea nº 2 del Puerto de Valencia.
Visita a la batea de Amparín
Amparín desmonta algunos mitos para los menos avezados en materia de clotxinas: “La gente tiende a pensar que la más clara es la hembra y la más oscura el macho, pero es justo al revés. Este molusco es hermafrodita: la de color más rojo adquiere el rol de hembra y la más clara el de macho, aunque ambas tienen el mismo sabor”.
Además de la clòtxina, hay otras muchas propuestas gastronómicas que son santo y seña del Cabanyal, y que también se pueden degustar en Casa Pescadores. Algunos ejemplos son la titaina, elaborada con sofrito de tomate, atún en salazón (tonyina de sorra), piñones y pimiento, muy ligado a las familias marineras; el suquet de rape, un guiso marinero en el que el pescado se cocina en un caldo corto con patata, sofrito y fumet; o el all i pebre, ligado a la Albufera de Valencia, pero que también se puede degustar en el bar de Casa Pescadores.
Volviendo a las clòtxinas, Marcos Moreno se desplazó personalmente hasta las bateas para conocer de primera mano todo el proceso de cultivo de este producto: desde la recolección hasta la selección del producto, aprendiendo a distinguir su calidad, manipulación y cocinado directamente de los consejos de la experta. Concretamente, este aprendizaje tuvo lugar en la batea nº 2 del Puerto de Valencia, explotada por Germans María.

Batea nº 2 del Puerto de Valencia, explotada por Germans María.
Se trata de una instalación flotante ubicada en aguas protegidas del recinto portuario. Esta plataforma sostiene un sistema de cuerdas sumergidas donde las clòtxinas crecen alimentándose de forma natural, lo que garantiza un proceso sostenible y respetuoso con el entorno marino. Gestionada por una empresa familiar con amplia tradición en el sector, esta batea forma parte del histórico entramado de viveros marinos del Grao de Valencia, contribuyendo a preservar un modelo productivo local, de temporada y de alta calidad que abastece tanto a la restauración como al consumo de proximidad.
Casa Pescadores abrió sus puertas el pasado mes de noviembre. Situado en una antigua vivienda de pescadores y carpintería naval, en la calle José Ballester Gozalvo 51, mirando directamente a la playa del Cabanyal, el restaurante rinde homenaje a la tradición marinera, la cocina casera y la vida junto a la orilla. Detrás del proyecto gastronómico están Grupo Mercabanyal y Jugando con Fuego, además de contar con una cocina impulsada por el equipo del restaurante Flama, con Edu Espejo como asesor gastronómico y Marcos Moreno al frente del servicio diario.
Con esta propuesta, Casa Pescadores reafirma su apuesta por el producto local y, también, por el productor que lo hace posible por herencia familiar, como es el caso de Amparín. El espacio continuará ofreciendo elaboraciones cuidadas en clave valenciana, posicionándose como un restaurante donde la gastronomía siempre va ligada a la cultura del barrio del Cabanyal.
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