Imágenes de la Receta
Ingredientes
Instrucciones
Los santblaiets son unos dulces sencillos, humildes y profundamente ligados a la festividad de Sant Blai. Su fuerza no está en ingredientes sofisticados, sino en la tradición, el gesto repetido durante generaciones y el simbolismo religioso.





Ingredientes (receta tradicional)
- 1 kg de harina de trigo
- 250 g de azúcar
- 250 ml de aceite de oliva suave
- 250 ml de anís seco
- Ralladura de limón (opcional, según la tradición familiar)
- 1 cucharadita de canela (opcional)
No llevan levadura: es una masa dura, pensada para conservarse bien.
Elaboración paso a paso
1. Preparar la masa
En un recipiente grande se mezcla el aceite con el azúcar hasta que quede bien integrado.
Se añade el anís y, poco a poco, la harina tamizada.
Se amasa con calma hasta obtener una masa firme pero manejable, que no se pegue a las manos.
2. Reposo
La masa se deja reposar tapada con un paño limpio durante unos 20–30 minutos.
Este paso es importante para que la masa se relaje y sea más fácil de trabajar.
3. Formado de los santblaiets
Se estira la masa con un rodillo hasta dejarla de medio centímetro de grosor.
Se cortan piezas redondas u ovaladas y, con el sello de Sant Blai, se marca cada dulce.
Este gesto es uno de los momentos más simbólicos de la elaboración.
4. Horneado
Se colocan en una bandeja con papel de horno.
Se hornean a 170–180 ºC durante unos 20–25 minutos, hasta que estén ligeramente dorados.
No deben quedar muy tostados: han de ser secos pero suaves al morder.
5. Enfriado y conservación
Una vez fuera del horno, se dejan enfriar completamente.
Tradicionalmente se guardan en cajas o bolsas de papel hasta su bendición el día de Sant Blai.
Cómo se toman tradicionalmente
- Se comen solos o acompañados de mistela o anís.
- Tras ser bendecidos, muchas familias guardan alguno en casa como protección para la garganta, tradición ligada a Sant Blai.
Un dulce con alma
Los santblaiets no son solo un dulce:
son memoria, devoción y comunidad.
Cada horno, cada barrio y cada familia tiene su pequeño matiz, pero todos comparten el mismo espíritu: mantener viva una tradición que pasa de manos, no de libros.
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