El corazón y el vino tinto

Las enfermedades cardiacas encabezan la lista de causas de muerte en todo el mundo, con 17 millones de fallecimientos al año. De ahí que existan tantos remedios, dietas, medicamentos y estudios para protegerse de este padecimiento, por lo general, resultado del estrés y la mala alimentación de la vida moderna.

Es un remedio ampliamente conocido que una copa de vino tinto al día ayuda a proteger el corazón. Hay doctores que lo recomiendan y pacientes que, felices, acatan la regla. Al grado que es común escuchar que la dosis va en aumento: ahora se recomiendan dos o hasta tres copas de vino al día.

El vino tinto contiene polifenoles, entre los que se encuentran los flavonoides. Éstos han sido constantemente utilizados en experimentos e investigaciones sobre problemas cardiovasculares. También tienen otros efectos benéficos para el organismo. Sin embargo, para la ciencia, su efectividad aún es cuestionable.

La uva

El vino tinto tiene un ingrediente fundamental: la uva.

Esta fruta dulce y pequeña existe en cinco especies distintas, que dan lugar a más de 200 variedades de vino, 106 tintos y 130 blancos.

Es rica en hierro, potasio, calcio, silicio, fósforo, magnesio, zinc, boro, taninos, vitaminas A, B1, B2, B6 y vitamina C. Esta última juega un papel importante en la regeneración de las arterias y es crucial en el cuidado de la salud del corazón.

Los beneficios del resveratrol

Los polifenoles se dividen en taninos, ligninas y flavonoides. La presencia de taninos es la que le da el sabor seco a los vinos, y está más presente en las variedades Cabernet Sauvignon, Syrah, Malbec y Pinot Noir.

Entre los polifenoles, el que se considera más importante es el resveratrol, una sustancia que produce la uva para protegerse de agentes externos, entre ellos mircoorganismos e insectos, así como de circunstancias adversas como la exposición a rayos ultravioletas y a altas temperaturas.

Por eso se cree, y ha ocurrido así en estudios in vitro, que el consumo de esta sustancia puede asistir al cuerpo con sus cualidades antiinflamatorias y reforzamiento del sistema inmune.

El resveratrol ha sido relacionado con el cuidado de las arterias coronarias e incluso con la prevención del cáncer. También se cree que mejora la coordinación motora —naturalmente, en consumo moderado—, ayuda a la salud ocular y asiste en el proceso de calcificación de los huesos.

Sus cualidades antioxidantes también ayudan a combatir la arteriosclerosis. Estudios recientes han tratado de encontrar una relación entre el consumo de vino tinto y el Alzheimer, pues al parecer quienes lo consumen regularmente tienen menos probabilidades de sufrir esta enfermedad. Es posible que se deba a que combate los radicales libres que destruyen la mielina de las neuronas.

Controversia

Las bondades del vino han sido comprobadas en laboratorio, pero se ignora si las características de los flavonoides se repiten en el organismo. Aún así, el vino tinto es ampliamente recomendado y hay datos que soportan su consumo.

Uno de ellos es la conocida como “paradoja francesa”, que señala que los franceses, cuya dieta es rica en grasas saturadas y colesterol, tienen menos incidencia de problemas cardiacos. También se asegura que los pacientes que han sufrido un ataque cardiaco y beben vino tinto regularmente, tienen hasta 50 por ciento menos de probabilidades de sufrir un segundo ataque.

Las bondades del vino tinto están presentes también en la uva, por lo que consumir jugo de uva fresco aporta los mismos beneficios, pero sin los efectos negativos del vino.

En cambio, muchos flavonoides están presentes en la piel u holejo; como ésta se retira para elaborar vino blanco, lo hacen menos benéfico para la salud.

El alcohol del vino tiene efectos contraproducentes en el hígado y está altamente contraindicado en personas con problemas hepáticos. Además, los sulfitos agregados al vino pueden provocar daños al sistema digestivo, y pueden producir peligrosas reacciones alérgicas en personas con asma y síndrome de Vidal.

Los sulfitos están presentes en la uva, que contiene azufre, pero se adicionan al vino como conservadores. También están presentes en pescados, crustáceos, frutas secas, mostaza y otras bebidas alcohólicas. Existen vinos sin sulfitos agregados, que son más sanos y prácticamente no provocan resaca, pero duran menos tiempo almacenados.

Por último, el consumo de alcohol afecta la producción de serotonina, lo que reduce la calidad del sueño, provocando otras afecciones de la salud.

Otros usos del vino

El vino tinto es un buen revitalizante después de una larga convalecencia. Media copita de vino en personas que salgan de una enfermedad, que hayan sufrido fiebre o anemia, ayudan a la recuperación.

También se puede utilizar el vino como desinfectante bucal, en infecciones de boca y garganta. Aquí puede ser usado incluso por niños, siempre que se hagan gárgaras y eviten tragarlo.

También se recomienda incluir vino tinto en las dietas enfocadas a reducir los niveles de colesterol en la sangre. Al parecer, evitan su oxidación y en consecuencia la formación del llamado “colesterol malo”.

En la tradición oriental, los frutos rojos activan el sistema circulatorio y dan energía al corazón y al intestino delgado. Emocionalmente, están relacionados con la alegría, la risa, el entusiasmo. Si incorporas el vino tinto a tu dieta regular no olvides de hacer ejercicio y mantener tu corazón activo: ríe con frecuencia. De lo contrario, eres más susceptible a los efectos nocivos de este remedio natural.

Jose Cuñat

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